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domingo, 27 noviembre, 2022

Una panadería con olor y sabor venezolano acompaña a los argentinos

Sin ningún conocimiento en el área, Jenny y Lizabeth Rangel Surga, dos hermanas venezolanas, se arriesgaron a emprender y en 2018 abrieron Panadería Venezolana Donna. Hoy es la primera panadería con olor y sabor venezolano en el Barrio Recoleta de Buenos Aires, Argentina

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Por Rubén Vásquez

Caracas. Desde distintas partes del mundo los venezolanos que decidieron emigrar continúan trabajando por alcanzar sus sueños. Una historia de superación y logros es la que cuentan Jenny y Lizabeth Rangel Surga, dos hermanas venezolanas que en Argentina consiguieron sacar adelantes su propio negocio: Panadería Venezolana Donna (@panaderiavenezolanadonna).

Sin ningún conocimiento en el área, pero con una ganas indetenibles de emprender y salir adelante, las venezolanas contaron en una entrevista para El Pitazo que este proyecto nació en abril de 2018, convirtiéndose en la primera panadería venezolana en el Barrio Recoleta de Buenos Aires.

No teníamos experiencia en el área. Nosotros nunca trabajamos en panadería, jamás. Yo era cocinera, porque era ama de casa, pero mi hermana no sabía ni freír un huevo. Empezamos como de la nada, poniéndole mucho corazón, mucho cariño. Nos ha pasado de todo, tanto cosas buenas como malas, pero igualito hemos salido adelante, indicó Jenny Rangel.

Desde el inicio, las venezolanas señalan que han tenido que aprender un nuevo oficio, logrando presentar un producto con sabor venezolano. “Nosotros fuimos la primera panadería venezolana en esta zona. Fuimos los primeros que tuvimos la idea, nos enfocamos mucho en lo que es la atención del cliente para que sienta que está en Venezuela, que se sienta ese calorcito rico que nos caracteriza como venezolanos”.

Panadería Venezolana Donnaofreceun menú liderado por el tradicional cachito. También venden el mini pan de jamón, mini lunch, pastelitos, panes dulces, piñitas, acemitas, pan andino, pan de queso y la característica canilla. En época decembrina, aseguran que tienen un alto número de pedidos de pan de jamón, al que suman las hallacas.

Un pedacito de Venezuela en Argentina

Antes de llegar a la ciudad de Buenos Aires en 2017, las hermanas Rangel Surga recuerdan que nunca se les pasó por la mente dedicarse a algo relacionado con la panadería. Lizabeth, quien se graduó en Administración, desarrolló su carrera durante muchos años en Venezuela, además de ganar experiencia en el mundo de los negocios.

Jenny es licenciada en Ciencias Fiscales y también se desempeñó como administradora y ama de casa. Sin embargo, el deterioro de la situación política, económica y social venezolana fue el detonante para tomar la decisión de emigrar, pues, según cuentan, Lizabeth había sido víctima de secuestro en dos ocasiones.

Tras vender sus propiedades en Venezuela, Jenny y Lizabeth decidieron unir sus ahorros y consiguieron un local donde funcionaba una antigua panadería. Ellas no dudaron en reformar el lugar para darle el toque venezolano, donde rápidamente captaron la atención de otros connacionales y argentinos.

“Panadería Venezolana Donna ha sido muy bien recibida, tenemos bastantes clientes venezolanos, argentinos, colombianos y brasileños. Hay una radio muy cerca en la que trabaja Catherine Fulop, que nos hace pedidos y allí se los enviamos a ella y su equipo. A los argentinos les han encantado los cachitos y el mini lunch”, aseguró Jenny.

Un emprendimiento con sabor venezolano

Las venezolanas subrayan que haber emprendido en Argentina significa una gran responsabilidad para ellas. Comentan que haber podido crecer en un país que no era el suyo y haber conseguido un espacio entre el público argentino las llena de mucho orgullo.

“Nuestra misión es ofrecer al público en general panes venezolanos de alta calidad, resaltando la buena atención y lo característico del lugar para que se sientan como en una panadería en Venezuela”, aseguró Jenny.

Cuando comenzaron, Jenny y Lizabeth contaban con un solo empleado. Ahora, señalan que han logrado crecer, tanto es así que tuvieron que mudarse a un local más amplio, ubicado en la avenida Paraguay 2699 Barrio Recoleta CABA, en Buenos Aires, donde trabajan con el apoyo de 22 empleados, todos venezolanos.

“Estamos agradecidas con este país por habernos recibido y permitirnos emprender. Le damos gracias a Dios y a la virgen. Todo lo que tú haces con amor, con ganas, con buena voluntad, te va a salir bien. Hay que ponerle amor y enfocarse en lo que uno quiere. Cuando tú te enfocas en lo que realmente quieres y lo haces con amor, eso te va a salir porque sí”, puntualizan las emprendedoras.

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