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jueves, 1 diciembre, 2022

Un venezolano apostó por una carnicería en Chile y ya tiene tres locales

Primero trabajó como ayudante de cocina, después fue recepcionista en un hotel de 4 estrellas y ahora es dueño de su propio negocio: Angus Carnes, una carnicería en Santiago de Chile. Para el venezolano Mijail Santander no fue fácil emigrar y comenzar de cero. El larense cuenta que con la ayuda de su familia y la constancia y formación para el trabajo, logró abrirse paso en el país austral

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Por Crónicas de Chile

Santiago de Chile.– La fe que tienen en su familia le ha servido a Mijail Santander para conseguir lo que se proponga. Eso, más su tesón, formación y perseverancia posicionan hoy a Angus Carnes como uno de los emprendimientos más emblemáticos del área y con tres sedes abiertas al mismo tiempo en Chile: Santiago Centro, San Miguel y Ñuñoa, la más nueva y moderna.

Para Mijail, licenciado en administración en el área de Gerencia Industrial, no fue fácil. Su travesía como emprendedor comenzó en su natal Barquisimeto, con su cuñado y su esposa. «La primera vaca que compramos era una vaca horrible, pero nos dio para comprar otra», recuerda.

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Fue el tío de su esposa quien le dio un espaldarazo potente: le vendió una carnicería que tenía en un precio ínfimo. El negocio creció, pero la inseguridad y el acoso de funcionarios de Indepabis minaron sus posibilidades. Lo cerraron dos veces y les vendieron todos los productos.

En mayo de 2016, ladrones ingresaron en su casa y les robaron todo lo que tenían. Antes, se habían metido en la carnicería y encañonaron a los trabajadores. Se llevaron cuchillos y hasta las balanzas. En agosto, tras debatirlo con su esposa, emigró a Chile con poco más de 2.000 dólares que se evaporaron en arriendo y comida.

Superar dificultades

Su primer empleo fue como ayudante de cocina en el restaurante la Picola Italia. Después se desempeñó como bodeguero y peoneta (persona encargada de subir y bajar bultos de los vehículos de carga) en Estación Central.

Allí se ofreció a crear el puesto de gerente de almacenaje, que permitió un importante ahorro en ese negocio. Un día, un conocido le ofreció un mejor puesto y apostó por avanzar. Sin embargo, el cupo era a mediano plazo y le tocó laborar en un call center de tarjetas de crédito. “Ese fue el trabajo más difícil, porque eran cobranzas, pero aprendí cómo trabaja el sistema crediticio en Chile”, sostiene.

Así, Mijail comenzó como recepcionista en un hotel de cuatro estrellas, pero el jefe de Recepción se fue al Hilton y se lo llevó. Allí hizo cursos de alimentos y de resolución de conflictos. Se acreditó como Hilton Honors Champions, responsable de la atención de clientes VIP.

Un año después hubo cambios profundos en la gerencia y despidieron al personal, incluyéndolo. En paralelo, desvincularon a su esposa. Empezó a trabajar como Uber. Decidió patear la calle y vender carne por delivery. Diseñó un logo y apostó por crear Anguscarneschile (@anguscarnescl). En 2018 hizo las primeras publicaciones y no dejaron de pedirle productos.

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Su crecimiento lo impulsó. En enero de 2019 tuvo la oportunidad de tener espacio en un minimarket en Marín. Lo malo es que el espacio era muy pequeño y los clientes debían atravesar un pasillo para ubicarlos. Mijail se encargaba de los cortes y su esposa tomaba los pedidos.

Trabajaban de ocho de la mañana a diez de la noche. Un día que vendió 8.000 pesos se asustó. «Dudé mucho. Mi esposa siempre me calmaba; ‘Si Dios nos puso aquí fue por algo”, le dijo. Ese fin de semana hizo 300.000 pesos como taxista. Se le aguan los ojos cuando lo recuerda.

Y llegó la pandemia. Con ella aumentaron los pedidos. Mijail compraba la carne con muy buenos precios a unos peruanos en Franklin. «Recuerdo que un lunes declaran cuarentena y el martes fui seis veces a buscar carne. La cortaba yo solo y a veces mi esposa me ayudaba», cuenta. Un motorizado sacaba las solicitudes.

Ese impulso le permitió tener su local propio en Eyzaguirre, en octubre de 2019. En menos de un año ya tenía dos. Su cuñado, ya en Chile, le pidió asociarse y consiguió una excelente ubicación en un minimarket en San Miguel. Se marcharon de Marín.

Lo demás es historia. El local se ha quedado pequeño y hace apenas unas semanas abrió en Vicuña Mackenna #660, en Ñuñoa. Es un espacio más grande, moderno, con área de producción y cámara de frío.

Con ocho trabajadores, Mijail Santander activó sus equipos y entusiasmo. Su bandera para la Navidad, además de la esmerada atención y los cortes a gusto, es el combo para preparar hallacas, en el que entrega todos los insumos listos para producir entre 30 y 60 hallacas como mínimo. También vende productos venezolanos.

Por @CronicasDeChile

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