La coordinadora de la organización ACCIÓN SOCIAL – VENEZUELA, que ayuda a instituciones venezolanas y a migrantes en Houston, Texas, recibe desde el mes de abril al menos 10 mensajes diarios de familias que solicitan apoyo, debido a que llegan en condiciones de vulnerabilidad

Entrevista: César Batiz | Redacción: Daniela Carrasco

La crisis humanitaria compleja, además de la situación política que ha provocado protestas que han sido reprimidas duramente, ha impulsado a más de cinco millones de venezolanos –según cifras de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur)– a salir del país para radicarse en otras naciones del mundo.

Uno de esos países es Estados Unidos, y más específicamente la ciudad de Houston, en el estado de Texas, donde precisamente, desde 2016, un grupo de venezolanos constituyó ACCIÓN SOCIAL – VENEZUELA, que tiene como objetivo brindar asistencia social a instituciones privadas y religiosas dentro de Venezuela y apoyar también a connacionales que llegan a Houston en condición de migrantes.


La diferencia es sumamente grande. Hace 20 años muchos eran profesionales petroleros que llegaban acá, algunos eran transferidos de empresas petroleras que tenían años trabajando en Venezuela

Diana Mendt, coordinadora de la organización Acción-Social Venezuela

Diana Mendt es la coordinadora de ACCIÓN SOCIAL – VENEZUELA. Vive desde hace cuatro décadas en Houston. Por eso ha atestiguado el desarrollo de las olas migratorias venezolanas que llegaron a esa ciudad desde 2002 hasta el presente. Recuerda aquellos que, al inicio, arribaron en avión, con sus documentos en regla y en una situación financiera estable. Ahora observa a compatriotas, entre ellos niños y ancianos, en situación de vulnerabilidad, que cruzan la frontera entre México y Estados Unidos, guiados por coyotes.

En una conversación virtual, sostenida el jueves 3 de junio, con el director de El Pitazo, César Batiz, Mendt cuenta cómo es el perfil del venezolano que actualmente arriesga la vida cruzando a territorio estadounidense. También destaca que el tema de los venezolanos está siendo tratado con mayor benevolencia por las autoridades de Estados Unidos. “No viven lo mismo que los migrantes centroamericanos”.

–¿Cuáles son las diferencias que hay entre aquellos migrantes que ingresaron en las primeras olas con estos que recién ingresan por vías terrestres?

–La diferencia es sumamente grande. Hace 20 años, muchos eran profesionales petroleros que llegaban acá o eran transferidos de empresas petroleras que tenían años trabajando en Venezuela. Venían en avión, les permitían hacer su mudanza, vendían sus pertenencias y llegaban en otras condiciones; traían dinero al vender sus propiedades con calma o no las vendían porque no sabían si iban a regresar.

–¿Cómo ayuda Acción-Social Venezuela a los migrantes?

–En 2013, un grupo de venezolanos iniciamos una labor social enviando a Venezuela insumos médicos. Pero en 2016 constituimos Acción Social-Venezuela, porque comenzó la llegada de venezolanos y decidimos ayudarlos. Venían en avión y traían su ropa, sus maletas, pero venían en otras circunstancias; por lo menos traían unos ahorros que les permitían sobrevivir un mes, alquilar o los recibían unos amigos. Ahora la situación es diferente, atraviesan la frontera, algo que jamás se había visto. Al cruzar el río no pueden traer más nada, si llevan un niño deben cargarlo y llegan sin dinero.

Es una situación terrible; asumo que deben tener dónde llegar. El problema se torna también en que muchas veces aquellos que les han dado cobijo comienzan a sentir incomodidad. Llamo a esas personas a que sean un poco más tolerantes y que comprendan la situación de los migrantes. Para los niños es muy traumático cruzar un río; están llegando niños de entre 10 y 11 años. Es un cambio de país, cambio de gente y es una situación muy traumática.

–¿Le han contado cómo es el proceso para cruzar la frontera?

–Vienen a través de Colombia. Asumo que atraviesan la frontera caminando y llegan a tomar un avión que los lleva a México. Actualmente, los están empezando a devolver desde México, pero los que logran ingresar creo que hacen contactos previos antes de salir de Venezuela. Allí es donde ellos se contactan con los coyotes.


Ahora la situación es diferente, atraviesan la frontera, algo que jamás se había visto. Al cruzar el río no pueden traer más nada, si llevan un niño deben cargarlo y llegan sin dinero

Diana Mendt, coordinadora de la organización Acción-Social Venezuela

–¿Cómo hacen para cruzar el río los niños y ancianos?

–Las imágenes de cómo cruzan son increíbles. Hubo un joven que tomó en sus brazos a una anciana y pasó. Los niños pasan cargados y si son más grandes pueden caminar. Los coyotes les indican cuándo el río está más bajo; es una hora determinada del día, es algo que coordinan entre ellos.

–¿Qué ocurre con los migrantes cuando se entregan a las autoridades norteamericanas?

–Son enviados a un centro de detención donde pueden permanecer un año o más. Hay hondureños que han estado allí por mucho tiempo. Siento que el tema de los venezolanos está siendo tratado con mayor benevolencia. No viven lo mismo que los migrantes centroamericanos. Asumo que ya tienen cierta condescendencia cuando ven que son de Venezuela, piensan que son más aptos para optar por un asilo.

–¿Si llegas con niños puedes obtener acceso a la educación? ¿Qué pasa con la salud?

–Si llegan a un hospital deben atenderlos. Ellos empiezan a preguntar por el seguro y al ver que no tienen, asumo que les darán uno o dos días de atención y luego se le envían los recibos y se consideran modalidades de pago. Hay dos hospitales gratuitos y hay muchos casos que llegan allí y no les cobran. También existe una tarjeta dorada que les otorga cierta cobertura. Los venezolanos con TPS (Estatus de Protección Temporal) aprobado ya pueden aplicar a un seguro puesto que tienen un número de seguro social.

–¿La ciudad cuenta con suficientes oportunidades de trabajo para tanta gente?

–Se ha dicho que Houston es la ciudad en la que mejor se vive, el nivel económico es más bajo y los alquileres más accesibles. Hay buenas posibilidades de trabajo, pero en este momento los deliverys son los trabajos más comunes, junto al ramo de la construcción, demoliciones, Uber y tiendas.


Yo no recomendaría a nadie que se devuelva, pero tengo esperanzas de que recobraremos el país. Yo soy una de las que tiene esperanzas aún y siento que hasta iría

Diana Mendt, coordinadora de la organización Acción-Social Venezuela

–¿La migración genera efectos perjudiciales para la población como lo aseguró el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbot?

–Creo que las medidas hacia los venezolanos son diferentes, por tratarse de que en Venezuela la situación es intolerable. No es que vayan a abrir las puertas de par en par, pero sí tendrán cierta consideración, como el hecho de haber aprobado el TPS y que los que habían llegado antes del 8 de marzo puedan aplicar. Quiero invitar a que todos los venezolanos apliquen al TPS.

–¿Qué hace Acción-Social Venezuela por los migrantes que llegan?

–Al momento que hacen contacto con nosotros, a través de WhatsApp, me dicen su nombre y apellido para registrarlos. Luego me dicen el área en la que viven, puesto que Houston es muy grande y a veces están en los límites. Nosotros los ubicamos geográficamente. Una vez se da esa relación, les pedimos el número de miembros de la familia y allí comenzamos a elaborar una lista de necesidades donde colocamos qué necesitan.

En la medida en la que las personas nos donan, porque tenemos una cantidad grande de donantes y esperamos que sigan llegando las donaciones, las vamos distribuyendo de acuerdo con el orden de llegada. Actualmente, tenemos un récord de 10 familias de migrantes por día pidiendo ayuda, una cantidad que se incrementó entre abril y mayo. Nos pueden contactar por Facebook, donde nos encontramos como ACCIÓN SOCIAL – VENEZUELA, en Instagram como @accionsocial.vzla y nuestro WhatsApp es +1 281 920 0893.

–¿Quiénes son los donantes?

–Tenemos donantes de acá de Houston, colombianos, venezolanos, mexicanos, salvadoreños, franceses, españoles. Todos donan. La obra de Acción-Social Venezuela se ha distribuido tanto que todos nos ayudan. Mayoritariamente nos ayuda la diáspora venezolana que ya lleva años acá. Incluso personas que llegaron el año pasado que ya están establecidas nos dan donaciones.

–¿Cuál es la historia que más recuerda entre los migrantes que han ayudado?

–Me tocó mucho conocer la historia de un venezolano que llegó con el rostro quemado. A Dios gracias ya está estabilizado. Es una persona muy bondadosa, ahora es uno de los venezolanos que nos dona. Hace tres años tuve que ver cómo una familia entera dormía en el comedor del amigo que los recibió. Son dos y tres familias en apartamentos de un cuarto con ningún mueble, solo colchones inflables en el piso.


Nos pueden contactar por Facebook, donde nos encontramos como Acción-Social Venezuela, en Instagram como @accionsocial.vzla y nuestro WhatsApp es +1 281 920 0893

Diana Mendt, coordinadora de la organización Acción-Social Venezuela

–¿Cómo es la receptividad hacia los venezolanos en la mancomunidad Houston?

–No hay xenofobia, quizás sea por la historia que tienen los venezolanos con Houston, por los vínculos petroleros. El norteamericano tiene muy buenos recuerdos de Venezuela, todos los que están acá que tuvieron la oportunidad de vivir en una Venezuela hermosa, la recuerdan con mucho cariño.

Todos estos venezolanos que llegan cuentan con el apoyo de esta ciudad, porque hay muchos estadounidenses que vivieron en Venezuela y recuerdan cómo fueron recibidos; es algo que no olvidan.

–Si un venezolano le pregunta si se queda en su país o se va a Houston, ¿qué le diría?

—Yo no recomendaría a nadie que se devuelva, pero tengo esperanzas de que recobraremos el país. Yo soy una de las que tiene esperanzas aún y siento que hasta iría, quizás no a vivir, pero sí a poner un granito de arena por Venezuela.

–¿Qué siente al ayudar a los venezolanos que llegan en el marco de la emergencia?

–Los que llegan sin nada llegan con muchas esperanzas de empezar su vida acá y darle un futuro a sus hijos. Siento que estas personas están acá y las ayudamos; para mí son un grupo bellísimo. Tenemos a muchas personas de diferentes partes de Venezuela trabajando en la organización y nos sentimos felices de poder ayudar.

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